lunes, 26 de mayo de 2014

Serie - Simetrías - Sinopsis

Propuesta

El propósito o la tentativa es acercarme a una imagen artística concreta. Y entiendo por imagen artística aquella expresión de la realidad subjetiva que es única y verdadera siempre y cuando se corresponda con una idea inicial de la cual partir con ciertos valores morales, criterios de pensamiento y coherencia interna, dadas las condiciones en las que se crea la obra y por qué. La imagen debe mantener una relación directa con la sensibilidad antes de adoptar caracteres lógicos; hablar por sí sola desde una perspectiva nueva y comunicar a través de sus partes un todo; ser el producto de un estudio exhaustivo, y a la vez, ser espontánea; respetar sus leyes independientemente de otras lógicas y trasmitir su conocimiento innato sin otro vehículo; generar interrogantes y ofrecer respuestas a cuestiones individuales.
Como producto masivo de reproducción o como pieza única la imagen debe entrar en conflicto con otras desde su perfil de entidad para evitar caer dentro de la masa. Siendo que está dentro de un mapa de signos invasivos, en un siglo que ya no se disputa la permanencia de la imagen sino su renovación, tiene que sobrevivir a múltiples contextos y formatos, trasmitiendo su esencia bajo cualquier adaptación de la tecnología. Para eso debe contar con un conjunto lógico que la respalde, un punto de partida común con otras expresiones de la subjetividad como artefacto de significación. El resultado es la edificación de un punto de vista que todas comparten.


Breves comienzos
Por entonces no tenía la menor idea de lo que hacía. No había preguntas, intereses, pasiones; estaba vacío. Dibujaba sin referencias culturales o espirituales, me aproximaba al mundo de manera solitaria; lo enfrentaba sin involucrarme. Me autoafirmaba sin valorar lo que hacía. Ignoraba el auto-conocimiento, iba detrás de mí mismo como un perro en el acto de interpretar la realidad. Era todo muy reciente. No tenía planes, tema o vuelo fijo. El lápiz viajaba sin exigencias y sin detenerse, siempre lineal. Nunca abandonaba la línea, el dibujo era continuo, cada movimiento abría una posibilidad nueva; era un trazo conectado con la vida, sin marcha atrás. Los defectos nunca los advertí: las proporciones, la anatomía, los volúmenes, las sombras, el color, eran conceptos sin sostén, lo mío era un paseo. Mis emociones abstractas, infantiles, estaban en el papel y nadie daba crédito a que los dibujos significaran algo. En mi feliz desconocimiento había un objetivo, todavía ligado al juego.

De cómo fue
Estaba en mi habitación cuando los años transcurrían. Provenían de alguna parte y como una intolerable gotera iban de la percepción a la realidad, creándola. Los dibujos y las pinturas delineaban las circunferencia del mundo como una representación acotada a mis limitadas experiencias. La brecha entre lo que conocía y lo que me fue dado se abrió de tal manera que llegué a preguntarme si acaso alguien distorsionaba mis percepciones. No lo sabía. La cantidad de imágenes era obscena; había dos versiones en todo, las imágenes pretendían ocupar el lugar de las cosas; lo funcional  paso a un segundo plano. Los lugares se hacían visibles sin recurrir a trucos o efectos especiales. Segundos después de tomar conciencia de lo que había hecho, el departamento, en su totalidad, volvió a ser el mismo de siempre, pero distinto. En las Simetrías quedaron planteadas las conjeturas de esa experiencia que duró algunos años.   


La manera de entrar 

Lo imaginario y lo real, son fenómenos, sus estructuras son simétricas y se confunden; brotan de un mismo plano desconocido. Ambos fenómenos alteran lo que es seguro, nítido y limitado. La idea principal de este conjunto de obras, es multiplicar esa división. 



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